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A partir de septiembre de 2025, las pymes acogidas al régimen Pro Pyme verán extendida la tasa reducida del Impuesto de Primera Categoría al 12,5%, junto con una rebaja del 50% en sus Pagos Provisionales Mensuales (PPM). Si bien la noticia es positiva, conviene mirar más allá de este alivio temporal.
Esta no es una nueva rebaja, sino la prórroga de un beneficio transitorio iniciado en 2020 por la pandemia, que volvería gradualmente al 25% en 2026 si no hay nuevos cambios. Agradecemos el gesto, pero sabemos que los desafíos van más allá del porcentaje a pagar.
Más del 50% de los microemprendedores en Chile siguen fuera del sistema formal, no por evasión, sino por falta de acceso, orientación y comprensión del sistema tributario. Una tasa más baja ayuda, pero sin educación ni acompañamiento técnico, su efecto será limitado.
Sabemos que una tasa reducida se agradece, pero también que el problema estructural es más profundo: no hablemos solamente de cuánto se paga, es el cómo se enfrentan las obligaciones tributarias desde posiciones muchas veces frágiles, informales o sin respaldo técnico.
Las pymes necesitan previsibilidad. Hoy, la inestabilidad normativa les impide planificar y crecer con confianza. Requieren reglas claras y un sistema adaptado a su realidad operativa.
Acompañamos a cientos de emprendedores en su formalización. Celebramos esta prórroga, pero insistimos que se necesita una reforma estructural para que las pymes crezcan, compitan y aporten con certeza al desarrollo del país.
Claudio Carrasco · CEO de Kickoff